Guía completa
El escape va colgado bajo el coche, recibe golpes de badenes y bordillos y pasa del frío de la noche a temperaturas muy altas en pocos minutos. Con los años, juntas, flexibles y soportes se resienten. En Murcia, además, los caminos de la huerta y los aparcamientos de tierra ponen a prueba los soportes.
Lo primero que hacemos es localizar exactamente dónde está el fallo. Un ruido de escape puede venir del colector, de la junta del catalizador, del flexible, de un intermedio picado o de un silencioso que se ha soltado de su goma. Cambiar el escape entero por un ruido rara vez hace falta.
El flexible
Es el tramo trenzado que absorbe el movimiento del motor. Cuando se agrieta, el coche suena más en frío y al acelerar. Se puede cambiar solo esa pieza sin tocar el resto.
Silenciosos y soportes
Un silencioso oxidado por dentro empieza a sonar a lata. Un soporte roto hace que el escape golpee contra los bajos en cada bache. Ambas cosas se resuelven sin grandes desmontajes.
Sondas y catalizador
Una fuga antes de la sonda lambda deja entrar aire y la sonda lee mal, lo que puede encender el testigo de motor. Por eso, cuando el coche llega con aviso de mezcla, también revisamos el escape.
Ojo con el olor
Si notas olor a gases dentro del coche, no lo dejes. Ventila, evita trayectos largos y tráelo cuanto antes.
Y si quieres un sonido más deportivo, solo montamos piezas homologadas para tu modelo: un escape sin homologar te puede dar problemas en la ITV y en un control.