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¿Qué es ese runrún que aumenta con la velocidad?

Si oyes un zumbido constante que se hace más fuerte cuanto más rápido vas, pero no cambia al subir o bajar de marcha, lo más seguro es que tengas un rodamiento de rueda pidiendo un cambio. Esta pieza es, para que nos entendamos, un conjunto de bolas o rodillos que permite a la rueda girar con una fricción mínima. Con el uso, sobre todo en trayectos largos por la A-30 o carreteras secundarias de la huerta, sus pistas internas se van marcando y de ahí nace ese ruido tan característico.

Cómo saber qué rueda falla antes de entrar al taller

Hay una prueba muy sencilla que hacemos en carretera para ir al grano. En una zona segura, hacemos giros amplios y suaves. Cuando giras el volante a la izquierda, la carrocería se apoya sobre el lado derecho. Si justo en ese momento el zumbido se intensifica, ya sabemos que el culpable es el rodamiento derecho. Si el ruido aumenta al girar a la derecha, entonces es el izquierdo. Así, antes de levantar el coche, ya tenemos una idea muy clara de dónde está el problema.

No todos los rodamientos se cambian igual

Hoy en día, la mayoría de coches montan rodamientos que vienen en un bloque sellado, a menudo con el sensor del ABS ya integrado. Su recambio es más directo. Sin embargo, los coches con algunos años más suelen llevar el sistema clásico, con anillos que hay que encajar usando una prensa hidráulica.

Aquí está la clave. Usar un martillo para meterlo, como se ve por ahí para “ahorrar tiempo”, es una chapuza. Un rodamiento que debería durar 200.000 km, si se monta a golpes, no pasará de los 30.000 o 50.000 km porque las pistas se dañan desde el primer momento. La prensa garantiza que la presión es uniforme y la pieza rinde lo que tiene que rendir.

Las marcas con las que trabajamos: SKF, FAG y NSK

En piezas de seguridad como esta, no nos la jugamos. Solo montamos primeras marcas. Hablamos de la sueca SKF, un referente; la alemana FAG, que es la que montan de fábrica muchos coches europeos; o la japonesa NSK, muy común en vehículos asiáticos. La diferencia es enorme: un rodamiento de una marca reconocida te va a durar entre 150.000 y 300.000 km. Uno genérico, de los baratos, puede empezar a fallar a los 50.000 u 80.000 km. No merece la pena el riesgo. Un rodamiento que se gripa en plena autovía puede llegar a bloquear una rueda, y eso es muy peligroso.

El sensor ABS: el paso final que no se puede olvidar

Muchos rodamientos actuales llevan un anillo magnético que es el que lee el sensor del ABS. Al poner uno nuevo, es imprescindible conectar el ordenador de diagnosis. Como mínimo, hay que borrar los fallos que haya guardado la centralita por el sensor antiguo. En coches más modernos, especialmente en marcas como BMW o Audi, también es necesario codificar el componente nuevo para que el sistema lo reconozca perfectamente. Este paso de diagnosis lo hacemos siempre, está incluido en la sustitución para que te vayas con el coche funcionando al 100% y sin testigos encendidos.